Fiel a su cita anual, la revista ‘Wine
Spectator’, una de las más
destacadas del sector en todo el mundo,
acaba de publicar su lista ‘Top–100’.
En ella se recogen las cien elaboraciones
que los redactores de la publicación
consideran como más interesantes
dentro del panorama vinícola
mundial en 2008.
Para componer esta exclusiva lista —que
incluye tanto a grandes clásicos
como a estrellas emergentes— el
equipo de cata de ‘Wine Spectator’ ha
examinado más de 19.500 vinos
procedentes de todo el mundo. Tras
una primera criba, las 5.300 elaboraciones
que habían obtenido más
de 90 puntos fueron clasificadas atendiendo
a cuatro criterios. Además de
la puntuación —en
relación directa con la calidad—,
también se han tenido en cuenta
el precio, la disponibilidad (en Estados
Unidos) y lo que en la revista llaman ‘factor
X’, o emoción.
El ‘Top–100’ 2008
incluye vinos de catorce países,
convirtiendo a la lista de este año
en la más ‘global’ hasta
el momento, desde que hace 20 años
se comenzara a elaborar este ranking.
En términos cualitativos, con
una calificación media de 93
puntos, se mantiene la línea
seguida en los dos últimos años.
No así en lo que concierne al
bolsillo, pues la debilidad de la divisa
estadounidense ha incrementado los
precios hasta un valor medio de 52
dólares por botella.
Entre los elegidos este año
figuran 6 vinos españoles, entre
los que ‘Condado de Haza Crianza
2005’ ocupa el primer lugar,
en el puesto 34, y calificado con 93
puntos sobre 100. Este vino, amparado
por la D.O. Ribera del Duero, recoge
toda la sabiduría que Alejandro
Fernández atesora sobre la elaboración
de monovarietales de Tempranillo.
Envejecido durante 18 meses en barricas
de roble americano, más 6 meses
en botella, ‘Condado de Haza
Crianza 2005’ es de un intenso
color rojo picota, con marcado ribete
violáceo, y de capa muy alta
con lágrima teñida. En
nariz destacan con rotundidad un puro
e intenso aroma de moras junto con
agradables y nítidas notas de
vainilla, formando un conjunto armónico
y muy elegante. Ya en la boca muestra
toda su personalidad, con una potente
carga de fruta negra que se estructura
a la perfección sobre las notas
procedentes de la madera. Un vino en
un estado perfecto para consumir ahora,
pero que tiene mucha vida por delante.